Columna

Juan Carlos Díaz: «Encendimos la llama del gas a precio justo»

No somos ni seremos indiferentes cuando de abusos del mercado hacia los ciudadanos y ciudadanas se trata. Nuevamente ha ido quedando al descubierto una práctica abusiva de empresas sobre las cuales hay indicios de colusión afectando las condiciones comerciales a las que acceden los consumidores, esta vez, en un bien esencial para los hogares como es el gas licuado.

Podríamos decir que es un elemento de primera necesidad, sobre el cual -según datos oficiales- corresponde hasta un 19% del presupuesto que los hogares destinan a servicios básicos. Por eso genera indignación cuando mes a mes los recursos de las familias se ven mermados por las constantes alzas.

Y más aún, cuando nos enteramos que la Fiscalía Nacional Económica (FNE), órgano del Estado encargado de defender y promover el libre mercado, advierte que tres empresas grandes del rubro han ido aumentando sus márgenes, es decir, la diferencia entre los costos y el precio público. En síntesis, la FNE nos sorprende -para mal- cuando concluye que cada año los consumidores, en total, pagamos 181 millones de dólares en exceso por el gas licuado en Chile. Ciertamente es algo que indigna.

A veces se dice que los problemas sociales se distorsionan o maquillan con las cifras. Sin embargo, en ese caso es lo contrario, porque mientras más cifras se aportan, más argumento hay para resolver este tema con la celeridad que lo requiere nuestra ciudadanía. Y aquí tenemos el dato que más interesa a todos, porque de acuerdo a los precios informados por los distribuidores de gas licuado y que se encuentran disponibles en la plataforma gasenlinea.gob.cl, en nuestra comuna de Talca, en la actualidad, el valor de un cilindro de 15 kilos tiene un valor promedio aproximado de 24 mil pesos. 

Y como dije al principio, esto no nos deja indiferentes. Si la FNE, además, recomienda prohibir que las tres principales empresas (y casi las únicas) vendan gas licuado a los clientes finales, entonces, somos los municipios los que hemos decidido tomar cartas en el asunto para resolver esta distorsión del mercado del gas y que, finalmente, más allá de las consideraciones técnicas y legales, el que está viéndose mayormente afectado es el ciudadano común.

Y la presión ejercida va dando algunos frutos. La primera es que después de los primeros municipios que nos manifestamos públicamente en nuestra pretensión de ser distribuidores minoristas de ENAP, se sumó más de un centenar a esta iniciativa y ya se ha creado una asociación edilicia al respecto. Pero como cualquier gran desafío no está exento de complicaciones, la Contraloría General de la República advirtió que por ley las municipalidades no estamos facultadas para vender gas.

No obstante, tal como leí de un anónimo ciudadano en las redes sociales, “si una ley no favorece a la ciudadanía, entonces es una mala ley”, nuestra presión está ahora hacia nuestros legisladores para que modifiquen la normativa permitiéndonos llegar con este bien esencial a la gente, tal como en el caso de Talca lo estamos haciendo con otros servicios de primera necesidad, como es el caso de los remedios a través de nuestras farmacias Junto A Ti y de la atención dental a bajo costo por intermedio de la clínica odontológica.

Lo que nos está desmarcando del resto de los municipios, es que en Talca, tanto las farmacias como la clínica odontológica, son iniciativas desarrolladas a través de la Corporación Municipal de Desarrollo, misma vía por la cual se está llevando adelante la propuesta de gas municipal. Esto nos da una ventaja y nuestra fórmula podría ser la pionera en sacar adelante esta necesidad sentida de la gente.

Por eso, quiero decir a los vecinos y vecinas que nuestra postura es de buscar una pronta solución y por eso perseveraremos en la creación del gas a precio justo para nuestros vecinos. Tengan certeza que haremos todo lo que sea necesario para corregir esta distorsión del mercado y que no siga existiendo esta colusión que afecta a todos nuestros vecinos y vecinas.