Por Sebastián Arcos

El verano se ha hecho presente en las últimas semanas con altas temperaturas por las noches, lo que sin duda ha sido un inconveniente para poder conciliar el sueño. Ante ello diversos factores como el aire acondicionado, la tela del pijama, la comida pesada antes de dormir o la toma de duchas nocturnas pueden marcar la diferencia.

La temperatura ideal para dormir es entre los 18° y los 20°, niveles que por esta época sólo se alcanzan muy entrada la noche, lo que nos lleva a acostarnos demasiado tarde y a perder horas valiosas de sueño.

En este sentido, Mario Díaz, especialista en sueño de Clínica Somno, explica que “el exceso de calor puede provocar molestias como sudoración, picazón en la piel y sofoco, pero hay pequeños cambios de rutina y pautas que se pueden aplicar en el cuerpo y en el dormitorio que pueden ayudarnos a mejorar el sueño nocturno. Además, no poder conciliar el sueño de forma normal puede provocar irritabilidad y/o mayores niveles de ansiedad durante el día”.

Entonces, ¿cómo podemos lograr dormir en noches calurosas? Desde Clínica Somno, Centro Especialista en Medicina del Sueño, entregan algunos consejos para conciliar el sueño en medio de las olas de calor:

1.     Ropa liviana: Utilizar pijamas de algodón y ropa de cama liviana es ideal. No es aconsejable dormir completamente destapado, porque en la madrugada la temperatura ambiente y corporal bajan y puede dar frío, lo que puede interrumpir el sueño profundo y generar un despertar en medio de la noche.

2.     Hidratación: Cuando hace calor uno tiende a tomar más agua y, por ende, a ir más veces al baño. Para evitar esta situación la recomendación es hidratar bien al cuerpo hasta dos horas antes de acostarse.

3.     Ventilación: Es aconsejable ventilar la habitación durante las horas previas a irse a acostar. Esto ayudará a evitar la condensación del aire debido al calor y controlará la humedad.

4.     Ducha: Si el calor es excesivo, se recomienda una ducha tibia, pero no helada. Esto porque el cuerpo asimila la temperatura templada a un buen descanso, y el cambio de temperatura al salir del baño es un excelente inductor natural del sueño.

5.     Aire Acondicionado: Aunque no es recomendable utilizarlo de noche, si lo hace es ideal mantenerlo a una temperatura cercana a los 22 grados, ya que si está demasiado frío puede producir problemas como sequedad de mucosas, alergia y tos, y, por ende, despertarnos.

6.     Proteínas: Un factor poco habitual pero que puede también interferir al momento de tratar de dormir es el alto consumo de proteínas. Evítalas en las horas previas a ir a la cama, ya que éstas pueden calentar tu cuerpo producto de la aceleración del metabolismo.

7.     Dispositivos electrónicos: Apaga la televisión, las lámparas y aleja el celular de tus manos, pues estos aparatos producen más calor, además de distraerte de tu tarea de lograr dormir.

8.     Agua directa: Si te sigues dando vueltas en la cama y continúas sin poder dormir, prueba mojando tu cuello, frente, muñecas y antebrazos para refrescarte. 

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